¿Podemos mejorar nuestra capacidad de resolver problemas? Pues, como casi todo, sí. Veamos cómo:
1. Lo importante es la solución, no el problema. Está demostrado que el cerebro no puede encontrar soluciones si está centrado en el problema, pues de este modo solo estarás consiguiendo alimentar la negatividad. Las emociones negativas se activarán y bloquearán todas las posibles soluciones. Busca las respuestas, no los responsables o la causa del problema.
2. Mantén tu mente abierta. No deseches ninguna de las ideas que se te pasen por la cabeza, aunque puedan parecer ridículas. Impulsa el pensamiento creativo y así llegarás a otras posibles soluciones.
3. Simplifica. Sí, haz las cosas sencillas. No te compliques. En la sencillez muchas veces está la solución.
¿Estás listo para entrenar una de las capacidades más demandadas el próximo año?
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